martes, 17 de octubre de 2017

Presentes

El mundo arde de manera literal y metafórica. El combustible se extiende de hierba en hierba, de árbol a árbol, de cabeza en cabeza. Las yescas se multiplican, los poderes se manifiestan, las sinrazones se imponen. Nada nuevo, dirán los enterados.
Yo he soñado con mi padre.
En mi realidad durmiente él aparecía desde un lugar tan lejano que me sobresaltaba la sorpresa de verlo vivo; porque yo lo creía muerto, tanto tiempo hacía que había desaparecido de mi vida. Estaba viejo, tan viejo como nunca fue, pequeño, débil y amoratado. Arrastraba los pies.
Me dijo sólo una corta frase que se acomodaba cabalmente a su manera de hablar en la forma y la expresión, pero disentía en su fondo. A pesar de recordar los matices no puedo acordarme de las palabras.
Me desperté con pálpitos pensando que los sueños son el único espacio en el que vuelven los que partieron para seguir contándonos nuestros miedos.
Durante el día siguiente me perseguía insistente una habanera.

P.D.: Felices dos patitos Guillermo.

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