martes, 17 de octubre de 2017

Presentes

El mundo arde de manera literal y metafórica. El combustible se extiende de hierba en hierba, de árbol a árbol, de cabeza en cabeza. Las yescas se multiplican, los poderes se manifiestan, las sinrazones se imponen. Nada nuevo, dirán los enterados.
Yo he soñado con mi padre.
En mi realidad durmiente él aparecía desde un lugar tan lejano que me sobresaltaba la sorpresa de verlo vivo; porque yo lo creía muerto, tanto tiempo hacía que había desaparecido de mi vida. Estaba viejo, tan viejo como nunca fue, pequeño, débil y amoratado. Arrastraba los pies.
Me dijo sólo una corta frase que se acomodaba cabalmente a su manera de hablar en la forma y la expresión, pero disentía en su fondo. A pesar de recordar los matices no puedo acordarme de las palabras.
Me desperté con pálpitos pensando que los sueños son el único espacio en el que vuelven los que partieron para seguir contándonos nuestros miedos.
Durante el día siguiente me perseguía insistente una habanera.

P.D.: Felices dos patitos Guillermo.

miércoles, 10 de mayo de 2017

Viaje de ida

9 de mayo de 20017.

11:15, salida de casa con la maletilla y los bártulos.

11:45, llegada al aeropuerto internacional Adolfo Suárez Madrid Barajas (nombre oficial, cuatro palabras; no les rindo las ganancias a los extranjeros que tengan que buscarlo aunque, bien pensado, por fortuna San Google es muy listo y entiende las abreviaturas).

 12:30, facturación terminada y puerta encontrada; esperando embarcar en el vuelo con hora prevista de despegue a las 14:15.

15:15, por fin nos vamos, eso sí, con una hora acumulada de retraso.

18:45 (horario español, al estambulí hay que añadirle sesenta minutos más). Aterrizaje en Estambul con un ahorro considerable del tiempo de vuelo consecuencia del fuerte viento de cola. Un poco de movimiento en ascenso y descenso; por lo demás, tranquilidad absoluta.

20:30, por fin hemos conseguido pasar el control. He cambiado hora y media de mi tiempo por un sello en el pasaporte.

20:45, con la maleta en la mano, por fin conseguimos encontrarnos con Jorge.

21:45, el autobús nos aparca en la plaza de Taksim.

Total, tres horas y media por el aire y nueve y media de viaje.

No está mal. Por fortuna estamos en el centro de la ciudad (zona europea, que ya me voy aclarando), lo que implica que incluso un martes y a esas horas haya mucho ambiente en (algunas) calles y plazas y, en la cuestión práctica, que hemos encontrado sitios abiertos para cenar.

De vuelta al hotel, cuando intentábamos conectar el wifi se ha ido la luz en todo el barrio y nosotras nos hemos ido a dormir.