lunes, 25 de mayo de 2015

Bienvenido, Erik

Ahora que ya me había acostumbrado, como al queso de toda la vida, a los nombres de toda la vida, tendré que cambiar el chip para aprender a pronunciar con familiaridad un nombre que me suena extraño.

Has plantado tu diminuto cuerpo en este mundo de locos y me han sorprendido, como siempre, tu pequeñez, tu vulnerabilidad y tus ganas de vivir.

Cuando te he conocido buscabas con instinto la calidez de un cuerpo que te proporcionara también alimento.

Tenías hambre.

Espero que nunca pierdas el apetito. En todos los sentidos, porque si el hambre física permitirá crecer a tu cuerpo, será de otro tipo la que te llevará por caminos creados sólo para ti.

Este es el deseo de tu tía, escéptica y descreída por los años, sorprendida por el poder y la terquedad de la vida, cansada a estas horas de la noche, y convencida de que hoy sus palabras no están a la altura de tu circunstancia.

Bienvenido, ERIC.

Con el corazón.

domingo, 12 de abril de 2015

Sociedades enfermas

Aquellas mujeres, que habían alcanzado un grado de delgadez inconcebible, deformadas por el edema del hambre, con sus carnes flácidas y sus cabezas rapadas, habían perdido todo carácter femenino.

Mirando aquel rebaño de mujeres desnudas no podía dejar de pensar en las «mujeres condendas» de Baudelaire.

Este fragmento, titulado «El baño», forma parte del libro Sin flores ni coronas. La autora, Odette Elina, lo escribió durante su estancia en el campo de concentración.




Estas fotografías entre otras ilustraban un artículo sobre moda publicado en el suplemento dominical de El País, el día 29 de marzo de este año. Modelos vendiendo modelos.